domingo, 28 de marzo de 2010

Seis pecados capitales y la envidia



Aunque cierres tus piernas,
tu boca
y no aceptes
la corona de la reina virgen,
aunque regales tus candados
y trabajes sin descanso
con sereno porte,
no podrás evitar
mirar a la que pasa sin barreras
y querrás soltar amarras,
ser como ella.


Gustavo Tisocco
Del libro “Desde todos los costados”

19 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

alucinante!!! hermoso!!! realmente disfruté este texto, me conmovió, gracias
un abrazo fuerte, francisco

28 de marzo de 2010, 15:30  
Blogger Nerina Thomas dijo...

Muy bien logrdo el mensaje, con tu poesía. "Como siempre Gus"!!!
Hoy, en tu espacio la compartiré con la audiencia.
Un abrazo

28 de marzo de 2010, 19:18  
Blogger galáctica dijo...

Un mensaje muy fuerte y vital: la vida se ha hecho para vivirla. La envidia es propia de quien no se atreve a lanzarse al camino ilimitado. Todo esto y más expresa tu poema, pleno de sugerencias. Saludos poéticos Irene Marks

28 de marzo de 2010, 21:15  
Anonymous Anónimo dijo...

La envidia, siempre la envidia a la cabeza de sus hermanas tan odiadas. ¡Qué bien lo manifestás en tu poema, gus.
Como siempre te mando un abrazo con mi afecto y admiración
María Rosa León

28 de marzo de 2010, 21:58  
Anonymous Anónimo dijo...

Gustavo, siempre con la sabiduría sutil que contiene tu voz. Este poema dice y desenmascara ciertas sombras que algunas veces tenemos.
Un beso enorme, Poeta!!
Mirna Celis.

28 de marzo de 2010, 22:29  
Blogger Rodo dijo...

Muy bueno. Eficasmente extenso en semàntica. Saludos.

29 de marzo de 2010, 00:16  
Anonymous Anónimo dijo...

gus , eso es darce cuenta tarde que la vida es otra cosa y no se
uvolver atrás lamentablemente

un abrazo

maria elena tolosa

29 de marzo de 2010, 00:33  
Anonymous Anónimo dijo...

gus eso es darce cuenta tarde que la vida es otra cosa y lamentablemente no se puede volver atrás

un abrazo

maria elena tolosa

29 de marzo de 2010, 00:36  
Anonymous Anónimo dijo...

Gus:
Muy bien, es como siempre producto de un gran poeta.
Tu pluma corre inspirada por los versos desglosados con maestría.
SAludos, Camilo

29 de marzo de 2010, 14:40  
Blogger María Emma dijo...

Tal vez no sea envidia, simplemente deseo. Deseo de esa libertad sin límites que no todos podemos tener.

Excelente todo lo tuyo.

30 de marzo de 2010, 11:22  
Anonymous Anónimo dijo...

gus , hay un comentario mio pero equivocado sobre esto te dire que me encantó, pero te te aseguro que la envidia siempre se adelanta y es perverza aunque digan que es sana debemos ser como somos y no fijarnos tanto en los demás , es un mal de siglos
un abrazo

maria elena tolosa

30 de marzo de 2010, 14:12  
Blogger elisa...lichazul dijo...

la envidia y el rencor son estados que petrifican y que pudren toda alma

besos gustavo,hermoss versos y muy sentidos los que leí donde Nerina
Felicitaciones

ten una semana bella

31 de marzo de 2010, 06:41  
Blogger fanny dijo...

Puñal hasta el fondo!Así se habla, asi se poeama.

Sensiblemente, Fanny

31 de marzo de 2010, 20:14  
Blogger Alex Muñoz dijo...

genial, excelente Gustavo....... un abrazo

1 de abril de 2010, 11:48  
Blogger Maria Sanguesa dijo...

Impactante cierre del poema, Gustavo, no podría expresarse mejor lo que es la envidia. Abrazos.

2 de abril de 2010, 07:13  
Anonymous Anónimo dijo...

Excelente!!! es la primera vez... que navego por tus líneas... Contundentes... Dibujan el escenario perfecto e invitan a la reflexión... Si! como mujer puedo decir que es el peso de una humanidad que condena el que obliga... en ocasiones a cerrar piernas... boca... Pero el espíritu es la llave que nos conduce al más allá... La vida es sólo un aprender... a animarse a volar...
Abrazo..-
Gabriela B.

15 de abril de 2010, 21:29  
Blogger Leonor Mauvecin dijo...

Ser otro , ser en el otro , ser ...profundo y conmovedor . Me encantó el poema Gustavo , esa vuelta de tuerca al final le da un cierre perfecto y verdadero Un abrazo Leonor

23 de abril de 2010, 11:18  
Blogger Adriana dijo...

Muy bueno, Gus. La envidia no es otra cosa que impotencia, certeza de que no podemos llegar a ser o hacer como el otro. Muy certero, tu poema. Gracias. Un beso. Adriana Maggio

22 de agosto de 2010, 00:33  
Anonymous Anónimo dijo...

David Antonio Sorbille dijo...
Un poema revelador y enfático. Esta todo dicho. Un abrazo.

8 de septiembre de 2010, 23:49  

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