viernes, 12 de octubre de 2012

La otra orilla




Mi abuela era feliz y hablaba con Dios.

Decía que él habitaba en su patio.

Pero desde aquella tarde
no le dirigió la palabra,
nunca entendió eso de arrebatarle al hijo.

Enmudeció
mucho antes de cruzar a la otra orilla.


Gustavo Tisocco
Del libro TERRESTRE

7 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Emotivo hasta las lagrimas tu poema, no debe haber tristeza e incomprension mas grande en este mundo que la perdida de un hijo.-
Un abrazo
Patricia Corrales

7 de enero de 2013, 09:35  
Blogger Oréadas dijo...

Poema como un mazo, el mazo entre la vida y la muerte.
Saludos

9 de enero de 2013, 17:58  
Blogger "EL GALLO EN ALPARGATAS"- JOSE PIVíN dijo...

Querido amigo Gus,
Muy buena tu poesía, como todas.

Te invito a leer los comentarios sobre tu último video-poesía en mi Blog : EL GALLO EN ALPARGATAS

http://el-gallo-en-alpargatas.blogspot.co.il

un fraterno abrazo santafesino desde remotas tierras de Israel.

Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo

9 de enero de 2013, 20:25  
Blogger Teresa Gerez dijo...

Historia muy verosímil y triste contada con ternura.
Seguramente que donde está ahora mantienen largas charlas...

5 de marzo de 2013, 22:42  
Blogger Nerina Thomas dijo...

El dolor. Esa abuela , la mejor, la tuya.
Qué manera sabia de recordarla!1
Abrazos

27 de julio de 2013, 22:13  
Blogger Inés Legarreta dijo...

Dejar de hablar con Dios: desoír la muerte del hijo, su terrible dolor. Abrazo, Inés legarreta

5 de abril de 2016, 16:35  
Anonymous Anónimo dijo...

Hermosas tus poesías. Esta conmovedora

6 de julio de 2016, 14:31  

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