sábado, 4 de septiembre de 2010

Siete años



Siete años tardamos

en escuchar los gritos.

Fosos,
masacrados úteros,
sueños robados.

Siete años tardamos.

Hoy aturde el silencio
............ y nuestra vergüenza.



Gustavo Tisocco
Del libro "Desde todos los costados"

9 Comentarios:

Blogger alicia susana baigorria ligorred dijo...

no sabíamos?
qué callábamos?
las únicas valientes eran las madres siempre en su ronda a la vista de todos?
y los demás...jóvenes, amigos, compañeros, tios, hermanos, padres, abuelos...?

silencio....luego de mas de treinta años....todo pugna por salir a la luz de la conciencia...

4 de septiembre de 2010, 14:54  
Anonymous Anónimo dijo...

Querido Gustavo: siempre brilla el humanismo de tu voz, el anhelo de justicia y el reclamo vital para no olvidar.
Con mi entrañable cariño, un beso enorme.
Mirna Celis.

8 de septiembre de 2010, 02:08  
Blogger fgiucich dijo...

Quizás era el dolor de no saber. Abrazos.

8 de septiembre de 2010, 08:17  
Anonymous Sonia Quevedo dijo...

Gus:
Tormentoso grito de dolor e impotencia ante tanta crueldad, y lo triste, es saber y sentir como día tras día otros pueblos cercanos también se preguntan:
¿Donde Ser Superior se encuentran los hermanos?
Que no se pierda la esperanza poeta.
Te abrazo.

8 de septiembre de 2010, 17:58  
Blogger poesiadelinterior dijo...

Gustavo: Qué tema abordás en este breve poema. Coincido con vos en la vergüenza inevitable. El terror silenció a casi todos, salvo a los que no tenían más que perder, como las valientes madres y abuelas. Los demás, por miedo, por conveniencia o por instinto de conservación de la vida. Pero avergüenza. Y está muy bien dicho en tus palabras. Saludos

18 de septiembre de 2010, 15:37  
Blogger Nerina Thomas dijo...

Qué poema "Gus"!!
Sin poder dar una respuesta acertada, porque no existe, irracional lo sucedido.
Barbarie.
Un abrazo

20 de septiembre de 2010, 00:53  
Blogger diana poblet dijo...

Hoy aturde el silencio, absolutamente sí, ya no podemos seguir con tanto silencio, pesa.
Tal vez debimos escucharlo antes, cuando los goles nos aturdían el alma.
Muy bueno Gus, y en su brevedad, más que bueno.
Con mi abrazo,
d.

15 de octubre de 2010, 12:20  
Blogger Emily dijo...

Tremendo. Sí. Terror. Silencio. Verguenza, sí. Nada para agregar. Salvo el abrazo.
Emilce Strucchi
(antes mandé un comentario pero creo que no salió)

28 de noviembre de 2010, 21:03  
Blogger Unknown dijo...

Gustavo, si la poesía tiene respiración, tu poesía respira verdad, habla con una com-pasión pocas veces oída y leída en este mundo de egos y de ombligos. La verdad es que es difícil leerte sin sentirse atravesada por tu enorme humanidad. No te conozco personalmente, pero pocas veces me encontré con alguien cuya obra tuviera el aliento de los hombres, el anhelo de que la poesía no sea sólo un objeto bello, sino una herramienta, un arma de la paz, de la unión, de la unidad entre artista y hombre y de la unidad entre los hombres. Gracias, querido (no es frase hecha, es lo que me despertás

14 de junio de 2012, 10:24  

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