martes, 19 de agosto de 2008
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12 Comentarios:
hermoso poema y de veras jamas hay dejar morir el niño que juega dentro de nosotros
el tiempo no perdona,,,
pero siempre llevaremos un niño dentro de uno,,,
hermosas tus letras,,,
abrazos,,,
querido Gustavo: Jamás perdemos al niño que llevamos dentro, él camina al costado de nuestra adultez y nos recuerda la ternura de la infancia.
Víctor Hugo Tissera
Bellisimo poema Gus, como todo lo que nos entregas. Felicitaciones,
Un abrazo
Eli
yo tambien añoro al niño temeroso que fuy, desprovisto de tristezas, altivo y temerario que enfrentaba ejercitos en tardes eternas ...
abrazo gus!!!!
David Antonio Sorbille dijo...
Es un placer leer tus poemas, que reùnen la calidad y la calidez expresiva de un gran poeta.
Bello poema, Gustavo. Con un dejo de nostalgia que llega y se queda, como una llaga. Gracias
Alicia Perrig
Seguimos siendo nuestros niños a pesar de las heridas y de los dolores. En tu caso, aclarás el llanto y la orfandad con las caricias prodigadas a otros niños que aún no temen la angustia de ser humanos. Pero volver a tus propias entrañas y recorrer tus "paisajes de adentro", sin dudas, por allí, deambulando estará ese muchachito rubio y esos ojos pálidos temiendo al pombero y enraizando la risa en un lugar recóndito del corazón, que es el mismo corazón que hoy tenés.
Una maravilla, Gustavo.
Besos.
Mónica Griolio
La añaranza, nostalgia del nido que fue y quedó allí.Ese fianl es colosal: "Inclementes,
ríen los almanaques".
Saludos, Camilo
Gustavo: Otra vez está el niño que se perdió tras el hombre. Esa añoranza crece a través del tiempo. Sabemos que no es posible ese rescate, pero que hermoso es volver a soñar los sueños plenos.
Víctor H. Tissera
¡Que desamparo refleja la pérdida de nuestro niño! Creo que no perdems del todo la puerta de la infancia.Aunque no nos demos cuenta, el niño nuestro nos dicta los poemas y algunos sueños.
MARITA RAGOZZA
Gustavo, para no repetirme en cada poema tuyo, opto por enviarte este comentario que los incluye a todos. Ya sabés lo que opino de tu poesía, de tu manera de sentir y de ser. Sos un poeta inmenso, un ser humano excepcional y un amigo entrañable. Gracias por darnos el privilegio de escucharte y por tu generosidad en escucharnos. Un abrazo fuerte. Alda
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